Comedor de San Froilán

 

COMEDOR SAN FROILAN:

Un proyecto solidario de toda la Comunidad Diocesana.

El Comedor San Froilán es una iniciativa diocesana que surgió con motivo del Año jubilar del año 2000 a propuesta de Fray José Gómez, Obispo de Lugo en aquel momento. Y comenzó a funcionar en diciembre de 2002 en los locales del antiguo comedor del Seminario Diocesano. 

El comedor San Froilán de Lugo renovó sus instalaciones en el año 2011 para atender una demanda creciente y el paso al palacio de Velarde permitió ganar espacio y operatividad. El nuevo local tiene el acceso por la calle Armañá.

El perfil de las personas que recurren al comedor se ha ampliado. Siguen acudiendo hombres sintecho o que están prácticamente en la calle y sobreviven pidiendo limosna -mujeres hay muchas menos-, pero cada vez hay más familias originarias de Lugo. Muchas tienen niños pequeños.

Sirve comidas todos los días en el propio comedor a los transeúntes y a domicilio. La crisis ha influido notablemente en la actividad del comedor y familias enteras dependen a diario de la comida que sale de estos fogones.

Parte de los comensales llegan derivados por las parroquias de la ciudad donde les firman un vale de acceso. Algunas no pagan nada, pero otras, las que pueden, entregan un euro al día para contribuir al mantenimiento de un servicio que está ayudando «a paliar el hambre en la ciudad», como destacan voluntarios del comedor.

En realidad, aquí no sólo se atienden necesidades nutricionales, sino también las del alma, porque los usuarios «tamén buscan que alguén escoite a súa situación persoal, agradecen que se lles comprenda sen que importe a súa procedencia, condición social ou relixión».

Funcionamiento

  • Más de una veintena de voluntarios. El comedor San Froilán es un proyecto, que se sostiene gracias al trabajo de más de una veintena de voluntarios. Lo regentan religiosas de la congregación de las Hermanas de la Caridad.
  • Menús. El comedor abre todos los días del año (excepto agosto) y sirve un menú que consiste en un primer plato, un segundo y un postre, normalmente fruta o yogur, aunque a veces, gracias a las aportaciones de empresas colaboradoras, puede haber dulces. La comida procede sobre todo de donativos de empresas y particulares y de acciones como la Campaña de Navidad que realizan, por ejemplo, nuestro Colegio o los Maristas.